martes, 29 de septiembre de 2009

Una cuestión de 20 lucas



El fin de semana pasado se llevó a cabo con marcado suceso la Feria Gastronómica Mistura 2009 en el Parque de la Exposición de Lima. Un nuevo éxito de los organizadores que batieron récords de asistencia y venta de platos. No podía faltar en la inauguración de la feria gastronómica que precisamente es uno de los temas bandera que vende mejor al Perú, la oronda y altiva presencia del presidente Alan García quien se fabricó un tiempo para dar una vuelta al ruedo y, cual Demonio de Tasmania con banda, devorar cuanto potaje le era ofrecido por los emocionados expositores procurando llevar el buche lleno para evitar las molestosas preguntas de la prensa relacionadas a su bisoño cuasi exministro de Vivienda y su escandalosa relación con la empresa chuponeadora que ha puesto en jaque a su insípido e inerte gobierno.

Gastón Acurio ha sabido construir y consolidar en los últimos años un liderazgo nacional sin precedentes en torno a un tema que desde su simpleza ha podido servir como punto de encuentro, unión e identidad nacional. La cocina peruana, exigente en sus sabores, procesos e ingredientes está ganando un lugar privilegiado en el mundo y su perspectiva de proyección internacional es inmensa. Acurio, líder natural e innegable del proceso, es acompañado en esta aventura por una serie de chefs de escuela y de algunos otros cocineros cuyo recorrido y experiencia los han convertido en pioneros y artífices de la gastronomía de calidad en el mercado local.

No obstante, Acurio y su grupo de chefs pueden incurrir en prácticas elitistas que ante los ojos del pueblo pueden resultar chocantes con la realidad económica de un país con una población mayoritariamente pobre o extremadamente pobre. Gastón pierde objetividad al afirmar con emoción que la feria gastronómica “es un espacio común entre los peruanos en donde no hay diferencias sociales”, cuando se cobra 20 soles por persona por el sólo derecho de ingresar al recinto. Es obvio que este evento termina siendo elitista y clasista al estar fuera del alcance del bolsillo del ciudadano común y corriente y por supuesto de su familia.

Otro tema sensible es el riesgo que corren Acurio y sus amigos de sentirse una suerte de cofradía. No comparto ni entiendo la tendencia que tiene Gastón de “elegir” a los “mejores”. Cómo se puede determinar cuál es la mejor anticuchera, tamalera, panadera o el mejor sánguche, lomo saltado o cebiche. A ese grupo de chefs agringados, de buenos apellidos y excelente loock, se suman los “amigos bendecidos” que bien pueden ser las señoras anticucheras de esquina de Lince y Miraflores, como los sangucheros orientales del centro de Lima o un típico lugar de comida criolla en Miraflores. Uno que también tiene paladar y recorrido gastronómico de muchos años atrás puede decir con absoluta autoridad que no todos los lugares recomendados por Acurio son los mejores o resultan imperdibles. De igual manera, conozco al igual que miles de personas más, un sin fin de locales y cocineros que no han tenido la suerte de contar con el aval de Gastón y que son excelentes así no hayan tenido el honor de ser expositores en la gran feria.

Nadie puede discutir la autoridad de Acurio para santificar un local o un determinado plato. Tan sólo le basta probar un bocado y expresar ese sentido “Hummmmmmmmm” que es una suerte de bendición para el dueño del local (me consta el crecimiento de un pequeño restaurante que suelo frecuentar desde hace más de 25 años, que a partir de 2 ó 3 apariciones en la Aventura Culinaria de Gastón, creció de tal forma que modificó por completo su concepto de negocio; bien por el dueño que por cierto es mi amigo pero fatal para los viejos habitues del local que ahora tenemos que hacer cola para esperar una mesa libre). Pero me pregunto en dónde quedan aquellos locales que son excluidos de la "bendición gastonesca". De hecho en inferioridad de condiciones en relación a los miembros del "club gastronómico". Por ejemplo cómo puede excluir la aventura culinaria de la butifarra a la que ofrece hace más de tres décadas la Panadería San Antonio, que no sé si sea la mejor, pero que es de excelente calidad. Es que según el paladar de Acurio no califica o no conviene promocionar a un local que compite físicamente con el "Tanta" de su propiedad.


No sería mala idea que el Mistura se de en diferentes zonas de Lima con los restaurantes más representativos de los distritos de la ciudad: Norte, Sur, Este y Centro de Lima pueden tener su propia feria con entradas más accesibles. Es sólo cuestión de hacer un mapeo y zonificación. Así Gastón tendría que darse tiempo para visitar nuevas propuestas e incluirlas en el gran circuito culinario de Lima.


La riqueza de la comida peruana no sólo está en la calle, en los sofisticados restaurantes gourmets o en los locales más populares o motejados de “mejores”. Ese gusto por comer rico y bien está en cada casa por más humilde y estrecha que sea la economía. Precisamente ahí reside el sentido de identidad del pueblo con el boom gastronómico. El programa de Gastón es atractivo como una guía culinaria pero también como un surtidor de tips e ideas que las amas de casa captan para mejorar sus aderezos, preparaciones y presentaciones en casa.

Por ello, me agrada ver la propuesta de Mauricio Fernandini en su programa dominical “ De a 20 lucas”, no sólo por el reto y creatividad a la que se obliga el invitado para crear una cena completa para 4 personas, sino por el lado humano que muestra en los mercados y en los que el cudadano común y corriente es el principal protagonista.

20 lucas para que coman cuatro personas es diferente a 20 lucas para que tan sólo ingrese una persona a la feria.

lunes, 31 de agosto de 2009

40 años de la clasificación al Mundial de México 1970-2

Una segunda joya de vídeo que muestra las primeras imágenes a color que hayamos podido observar de aquel partido del 31 de agosto de 1969 contra Argentina.

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40 años de la clasificación al Mundial de México 1970-1

Aunque a muchos les parezca una cantinela aburrida e innecesaria en el Perú se han recordado los 40 años de aquella histórica clasificación eliminando por única vez en su historia al seleccionado argentino.


El vídeo es una joya de reciente difusión que muestra reportajes de la televisión argentina en la previa al partido desde el lado peruano.


Para los hinchas de esos tiempos, resulta imperdible.


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jueves, 6 de agosto de 2009

Dibujos animados en la televisión peruana 60s-70s (Parte 2)

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Ahí viene Cascarrabias, Mr. Magoo, Los 3 Espaciales, El Club de la Diversión, El Hombre Araña y Fastasmagórico.

Dibujos animados en la televisión peruana 60s-70s (Parte 1)

Hace 40 años los niños de aquel entonces disfrutábamos extasiados las imágenes de este video, tal cual se observan, en el único televisor de la casa, en blanco y negro, sin control remoto y con 5 canales.

El Hombre de Acero, El Príncipe Planeta, El As del Espacio y Astro Boy

Fuente: Archivo Tv Piura.

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martes, 4 de agosto de 2009

Vinko el Rey del Café Concert

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Video de una presentación de Vinko imitando a Libertad Lamarque en el programa de Jaime Bayly (Jorge Benavides).

Vinko Barich (La Plata 1945), hijo de inmigrantes yugoslavos, alternó sus estudios de Arquitectura con el canto y la música. En 1973 llegó al Perú conformando un coro de artistas aficionados argentinos y trabajó en la puesta en escena de "El violinista en el tejado" del Grupo Hebraica. Desde un principio se enamoró de Lima e hizo grandes migas con un grupo de criollos de alta estirpe entre los que se encontraba la mismísima Chabuca Granda.

Su excelente voz fue extendiendo su permanencia en Lima hasta que un día en una guitarreada de las muchas que asistía, interpretó varios temas de Serrat y soltó un monólogo de humor que sorprendió a los presentes. Rosa y Jorge Wunder, dueños de "Las Máscaras", un Café Concert ubicado en el Pasaje Los Pinos en Miraflores, le dieron la oportunidad de estrenar un show que se llamó "Que sepa abrir la puerta". El espectáculo barrió récords de asistencia llegando a las 200 funciones continuas, algo inédito en el incipiente café teatro limeño. De esa manera Vinko fue bautizado como el Rey del Café Concert y su humor fino, elegante, inteligente y culto cautivó a un público poco acostumbrado a este tipo de propuesta. Alternaba las canciones de protesta de Serrat y Nacha Guevara con algunos temas de doble sentido ("La tía Enriqueta", "El culo me pesa") y la interpretación de un personaje que él mismo creó que se llamaba "Mechita Max Onix de los Restos de la Roca y Piedraza", que no era más que una huachafa con dinero y entrada en años que viajaba por el mundo sin entender nada y confundiéndolo todo. En tiempos de toque de queda decretado en los estertores del gobierno de Velasco, Vinko le decía a los asistentes a su show que miraban preocupados su reloj que en vez de toque de queda debería haber "toque de culo" para que todos se queden sentados. Su imitación de Chabuca Granda era celebrada y corregida por ella misma.

Después de Las Máscaras llevó su espectáculo a La Gata Caliente, Polichinela, Satchmo y muchos otros locales en Miraflores, así como en La Gran Revista que se presentaba en el Teatro Arequipa que regentaba Pepe Vilar. Trabajó en televisión con Tulio Loza y animó un programa de concursos en un magazin matinal de Canal 4. La proliferación de espectáculos de muy baja calidad en los muchos locales de Café Teatro que se fueron abriendo en la ciudad le quitaron espacio y ganas. No se hallaba entre la mediocridad, la vulgaridad y el humor barato. Poco a poco el teatro y la televisión lo fueron perdiendo.

El 13 de enero de 1996, estando en Suiza donde se encontraba recuperándose de una operación en la cadera, un terrible cáncer a los huesos terminó con su vida a sus tempranos 51 años.

Pelador de plátanos japonés

Un poco de humor nunca viene mal

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lunes, 3 de agosto de 2009

La triple A



Es curiosa la presencia de la vocal “A” en la vida política nacional. Desde 1985 a la fecha, salvo el bache de la transición Valentinesca, nuestros pintorescos y honorables primeros mandatarios tuvieron (y lamentablemente tienen) nombres que se inician con la letra de marras: Alan, Alberto y Alejandro. Siendo esta una tierra generosa en creencias, brujos y chamanes habría que preguntarse si esta coincidente circunstancia guarda alguna relación profética con el malhadado 666 bíblico: “Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666”. (Apocalipsis 13, 18).

Alan Gabriel Ludwig, Alberto Kenya y Alejandro Celestino tienen entre si otro punto concurrente en sus nombres y es la presencia de la sílaba “AL”, cuya exégesis esperamos no esté vinculada a la manera en que “la triple A” gobernó el destino de nuestro amado país (al abismo, al garete y alcoholizado). Si practicamos un travieso juego combinando las iniciales de los nombres y apellidos podemos encontrar otras curiosidades dignas de destacar. Alan García Pérez presenta un festivo “Al aGaPe” (una interminable y pantagruelica fiesta romana). Alberto Fujimori Fujimori encaja con un indescifrable y tenebroso “Al Fu Fu” y nuestro entrañable Alejandro Toledo Manrique calza perfecto con su vicio más público: “Al Toma” (de preferencia JW etiqueta azul con hielito derretido al calor de sus manos).

De cara a las elecciones del 2011 existe la posibilidad latente que uno de los miembros de la “triple A” pueda volver a enfundarse la banda presidencial y es que la chance de Alejandro Celestino frente a los candidatos Ollanta Humala, Keiko Sofía Fujimori y Edwin Donayre no es nada desdeñable.

Y si nos queremos asustar un poco más en el 2016 con 67 años de por medio y con el bagaje de un segundo gobierno vamos a llamar aceptable, el inefable Alan Ludwig Gabriel, jugará, no lo duden, su última carta como el “único candidato aprista que gana elecciones presidenciales” en desmedro de Meches, Jorgitos, Mauricios, Aurelios, Lucianitas y Quesquenes.

Menos probable es que Alberto Kenya, sentenciado inicialmente a 25 años de prisión tenga posibilidades de investirse con la banda blanquirroja. No obstante, el probable triunfo de su hija Keiko Sofía en las elecciones del 2011 vendría con tonada de indulto. A la......

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lunes, 27 de julio de 2009

Rabdomantes urbanos



Mis no pocas ni infrecuentes incursiones en las viejas librerías, distribuidoras, tiendas, ferias y quintas del centro de Lima me han llevado a conocer a un intrigante y admirable subgrupo de seres aficionados a retroalimentar el pasado. Algunos son coleccionistas, otros eternos investigadores de temas sin importancia, no obstante, la gran mayoría son simples románticos que quieren volver a un pasado entrañable que ya no está más.

En ese escenario la oferta resulta inagotable y altamente creativa. Estoy casi convencido que no hay un libro que no se pueda encontrar por más antiguo, especializado y extraño que sea. Los hay de todos los temas, tamaños, precios y estado de conservación. No debe sorprender que, en este festival de la prescripción adquisitiva del dominio del libro, uno se encuentre con un ejemplar que alguna vez pasó por sus manos, que fue de su propiedad o formaba parte integrante del patrimonio de una biblioteca pública o le perteneció a un personaje famoso con dedicatoria incluida. Hace unos días estuve en la feria del libro ubicada en el Museo de la Nación y después de dar giros como troglodita entre la civilización y la barbarie sin estar seguro de haber dado una vuelta completa al recinto, de ver desfilar a esa parte de la intelectualidad limeña que se disfraza de bolchevique renegado y trasnochado o de egresado con honores del Hospital Larco Herrera, de seguir soportando la arrogante presencia de esos cuatro burros cofrades que se creen dueños de las letras nacionales y que escriben un incoloro e insípido libro cada 10 años y se la pasan felices comentando libros de otros, sentí una terrible nostalgia por los personajes que pululan las aromáticas calles limeñas en busca de saciar su auténtica pasión por nunca dejar de aprender. Y, si, pude constatar una vez más, que la sabiduría del pueblo es interminable, pues los precios de la feria suelen ser más altos, salvo los saldos de stock que rematan las editoriales, importadoras y distribuidoras, sobre todo de cursos de inglés, libros para niños y el bendito plan lector, enciclopedias, diccionarios y las novelas clásicas de siempre.

Estas ferias persas populares de nuestra ciudad ofrecen de todo un poco, desde los viejos discos de vinilo y sus extraordinarias carátulas, revistas nacionales de décadas pasadas, suplementos y magacines de los diarios, los chistes de nuestra niñez en todas sus versiones, los álbum que coleccionamos de niños (Mi Perú, Las maravillas de la naturaleza, Lo sé todo, Banderas, escudos y monedas de los países, El maravilloso mundo animal, El Topo Giggio, entre otros), fotografías de la ciudad, los viejos juguetes, muñecos y juegos de los 60s y 70s; monedas, billetes y todo un mundo de recuerdos a los que uno puede acceder caminando mucho, buscando con paciencia y sin apuro y haciendo amistad con los referentes que son claves para este cometido.

Hace unos días un vendedor con pinta de hippie espabilado me entregó unas fotografías que le había pedido meses atrás y en la charla me mostró el autógrafo y el dibujo de un pentagrama con las notas iniciales de " Another Brick in the Wall" de puño y letra de Roger Waters, el emblema de Pink Floyd, que consiguió hace dos años cuando se presentó en Lima. Pensando en mi hijo, acérrimo admirador de Waters y Pink Floyd, me atreví a preguntarle si me lo quería vender. El inquirido desorbitando los ojos me espetó: “Ni cagando, brother, no te vendo este autógrafo así me traigas 10 kilos de la mejor marihuana del mundo”. Al llegar a casa y contar el episodio a mi vástago, recibí como respuesta una soberana puteada y una frase para el recuerdo de un amigo suyo que lo acompañaba: “Que huevón, seguro que por un kilo le atracaba”. Plop.

sábado, 18 de julio de 2009

El Micky del pueblo


Si una cosa me alegra de la partida de Micky Rospigliosi es que en el recuerdo colectivo del pueblo peruano han quedado grabadas la imagen del bailarín descuajeringado pero héroe al fin del programa “Bailando por un Sueño”, pero sobre todo, la del fiero gladiador que se enfrentó al peor de los rivales dándole batalla hasta el último suspiro de su vida. Micky se fue en olor a multitud, llegando a ser, sin habérselo propuesto, uno de los personajes más queridos, populares y admirados de la televisión peruana.

Curioso contraste de un logro obtenido en tan sólo un año de cara a una carrera como periodista deportivo con una data de 30 años en los que cosechó éxitos, reconocimientos pero también la exposición y desgaste de la imagen de una persona diferente al entrañable ser humano que supo mostrar en su último año de vida. Y es que Micky nació, creció y se desarrolló para ser periodista deportivo. No podía ser otra cosa siendo hijo del referente más importante de la historia del periodismo deportivo del país, el gran Alfonso “Pocho” Rospigliosi.

Micky heredó de su padre esa capacidad de ver y entender el fútbol, de adelantarse a las jugadas, de predecir circunstancias, de analizar lo que otros no podían ver, lo que lo convertía en un periodista distinto a sus colegas coetáneos que resultaron siendo en su mayoría muy buenos paporreteros de recuerdos, alineaciones y partidos sin trascendencia. Cuando después de una jornada futbolera se buscaba un análisis coherente y técnico de la fecha, resultaba indispensable oír los comentarios de Micky para comprobar que nos contaban historias diferentes y que su versión de los hechos calzaba con lo que habíamos visto. Por otra parte Micky tuvo el don adicional de ser un excelente narrador de partidos, divertido, intenso, con una gran imaginación y que sabía estremecer con sus relatos.

Su estilo frontal, directo y brutalmente honesto para decir las cosas lo convirtieron en una persona peligrosa a los intereses de determinados actores del fútbol peruano. Hace diez años Micky Rospigliosi, inició, desde su sanchopancesca figura, una quijotesca cruzada contra la incapacidad y corrupción de los dirigentes de la Federación Peruana de Fútbol y su red de periodistas encubridores, ayayeros y complacientes a los que no tuvo el menor reparo de llamarlos “mermeleros”, con la que cosechó la enemistad de un buen sector de la prensa deportiva, muchos de ellos nacidos y formados en Ovación, así como el veto y la presión política y comercial que le regalaron los hombres poderosos del fútbol local y sus lobbies. Nada de ello amilanó a Micky hasta que el tiempo, los resultados y destapes de la corrupción terminaron dándole la razón. Micky que nació como periodista en la etapa más brillante del fútbol peruano nos dejó compartiendo la pena y vergüenza nacional de ser los peores y últimos del continente.

Si bien su destino estaba delineado para ser lo que fue y asumió con responsabilidad el inmenso legado que dejó su padre, Micky, a pesar de su reconocida trayectoria periodística no llegó a consolidar su status como un referente del periodismo deportivo que perdurase en el tiempo como si lo hizo el gran Pocho. Micky pertenecía a otra generación y lo tuvo todo desde que nació, por lo que al ser un personaje público desde los 12 años, tuvo la sensatez de vivir su adolescencia con plenitud, con amigos y juergas, con harta playa y diversión. Le gustaba la buena vida y se supo dar los lujos que la prosperidad de su familia y su precoz experiencia laboral podían brindarle. No fue, pues, un apasionado compulsivo del fútbol como si lo era el inigualable Pocho y su apuesta fue más por ser una persona común y corriente. No obstante, y por propia confesión de Micky en el ocaso de su existencia, hubo rasgos en él que lo alejaban de la gente, que deformaba su imagen pública en una sociedad como la nuestra tan sensible a la arrogancia del poderoso. Y Micky transmitía en ciertas ocasiones, sin serlo, una postura soberbia, de todopoderoso, de patancito pituco que, por cierto, lo alejaba del sentimiento del pueblo por sus ídolos populares y que forzaba siempre una inevitable comparación con su padre que si bien no solía darse baños de pueblo y era más bien un tipo tímido y esquivo con la gente, tuvo el don de saber llegar al corazón del pueblo con la sencillez de su lenguaje, la entrega desmedida a su trabajo y por su política de nunca hablar mal de nadie.

Quizás por ello, no asumió plenamente el control de su empresa y confió en personas de su entorno que lo terminaron despojando más allá de lo material, de aquella marca que tanto le costó construir y consolidar a Pocho y a él mismo: “Ovación”. En esta parte, me permito compartir un almuerzo en el año 1998 de quien escribe con Micky, su primo hermano Tony que es uno de mis mejores amigos de toda la vida y otros dos grandes amigos en el que le planteamos el relanzamiento de la revista Ovación en un formato de publicación mensual. Lamentablemente el tema no se dio por diferentes razones pero me permitió conocer a ese Micky sencillo, criollo y, a decir verdad, muy hábil para los negocios.

La pérdida de la empresa y una serie de circunstancias negativas en su vida personal y su entorno familiar, nos mostraron a un Micky sensible, permeable y humano que se hizo más evidente y público cuando sostuvo un romance con una conocida bailarina situación que le abrió las puertas de los programas de farándula y las carátulas de los diarios populares. Esta fue una suerte de preámbulo a ese Micky del pueblo que se consolidó a raíz de su participación en el concurso de baile y en la forma ejemplar con la que enfrentó su enfermedad.

Hoy, todos hablan maravillas de Micky y le aparecen amigos por montones. Nadie más que él supo quienes lo fueron de verdad y el significado que tuvo su familia y ni qué decir de aquel ángel disfrazado de mujer que es Vanesa a la que todo el Perú quiere y admira.

Micky fue un predestinado, un ganador, uno de esos personajes que nace para estar en el corazón del pueblo como lo fueron Augusto Ferrando y por cierto nuestro querido Pocho Rospigliosi. Parecía que no lo lograría pero por suerte, dentro de todo lo doloroso que resultó su final, su último año de vida lo acercó al pueblo que hoy lo llora como uno de sus hijos más queridos.

Hasta siempre Micky.

martes, 7 de julio de 2009

Pasión por el sanguchón


Mis hijos suelen reírse (y sospecho que hasta burlarse) cuando les relato mis historias de niño, de un niño clasemediero de fines de la década del 60 y mediados del 70, claro está. Uno de los temas que les parece más cómico es el del único televisor de casa en blanco y negro, con tan solo tres canales con programación, vamos a decir regular (4, 5 y 7) y otros tantos irregulares y extravagantes (2, 9,11, 13), cuyo funcionamiento era a tubos los mismos que cuando se quemaban iban recortando la imagen hasta convertirla en un ridículo cubo o quedarse en la más absoluta oscuridad hasta que llegase, en su motocicleta, el reparador de sueños, alias el técnico electricista, con un maletín similar al de un médico en el que portaba los tubos de repuesto que devolvían la alegría a casa. No dejan de refocilarse hasta el borde de la incontinencia cuando les cuento que el televisor carecía de control remoto y que al prenderse debía calentar unos minutos para poder sintonizar la imagen y que todo nacía en un punto que se iba agrandando y que al apagarse era observado con nostalgia hasta que desaparecía lentamente llevándose con él toda la magia.

Otro tema que les resulta increíble es el hecho que la presencia de una botella de gaseosa en la mesa de nuestro hogar infantil tuviese un carácter festivo y poco frecuente. Una Coca Cola familiar (750 ml) en envase de vidrio se tomaba en fiestas, domingos o ante una inminente visita en casa. Cuando se compraba en familia los niños solíamos juntar los vasos de cada integrante del clan para medir el contenido con precisión, justicia y equidad.

Para los niños ya sonaba a aventura salir a dar una vuelta en el carro por el centro de Lima o a Miraflores. La mayoría de veces se trataba de tan sólo un paseo sin bajar del auto y con suerte se ligaba un helado. En circunstancias muy especiales como cumpleaños, aniversarios o día del padre o la madre, nuestros progenitores sin consultar a las bases infantiles optaban por ir a comer, generalmente, chifa, pollo a la brasa y en menor medida comida italiana o criolla. No obstante, las salidas a comer incorporaron un elemento intermedio entre la frugalidad del helado y lo opíparo del restaurante y era la tenue presencia en ese entonces de la cultura del sanguchito en una suerte de etapa prehistórica del fast food que nos domina en estos días.

Mis primeros recuerdos se remontan a la “Panadería Cúneo” ubicada en las primeras cuadras de la avenida Arenales, en donde servían en crocante pan baguette, una porción generosa de jamón inglés acompañada de una extraordinaria mantequilla. La simpleza del sándwich y la calidad de los insumos lo convirtieron en una parada obligatoria después de la misa de domingo en el centro de Lima. Siguiendo la ruta en la misma Arenales se ubicaban otras panaderías que ofrecían sabrosas opciones a nivel de empanadas, pastel de acelga y algunos sándwich como el “Malatesta” y “Belgrano” (que también tenían su zona de bar) el “Belgravia” y el "Cordano". El único local de la “San Antonio” ubicado en Magdalena ya gozaba de prestigio por su refinada pastelería y por sus sensacionales butifarras y empanadas de carne. Por su parte “Rovegno” en su local de 2 de Mayo en San Isidro, la rompía con su variada oferta de empanadas, pasteles salados, fugazas y pizzetas. La pastelería “Montserrat”en el Olivar de San Isidro gozaba de fama por sus exquisitas empanadas de carne al igual que “Elio Tubino” en Miraflores y “Herbert Baruch” en Jesús María. El “Cordano” y el “Queirolo” ubicados en el centro de Lima alternaron desde un principio su oferta de comida servida y el bar con sus excelentes butifarras y sánguches de jamón del país. “El Juanito” de los Casusol en Barranco también tuvo una oferta similar.

Entrando más al tipo de sánguche de sabor nacional un local que tuvo gran éxito en la década del 70 fue “El Fogón” ubicado frente al cine Colina en la calle Berlín en Miraflores. Su carta de sánguches de asado, lechón y chicharrón acompañados de zarza criolla y camote frito eran de campeonato al igual que las humitas verdes, los picarones, postres criollos y su reputada chicha morada. En esa misma línea pero en otros barrios se dan a conocer el “Palermo” en Balconcillo y Jesús María reconocido por su jamón del país, butifarras y helados; “El Chinito” ubicado en el cruce de Zepita con Cañete en el centro de Lima famoso por sus pantagruélicos sánguches de pavo, lechón, lomito ahumado y jamón del norte. Aparecen en el mercado nuevas alternativas como el “Oscar`s” ubicado en Comandante Espinar en Miraflores y trasladado luego al cruce de Arica con Angamos que era célebre por sus afamados sánguches de pollo; y otras que se especializaron en atender hasta altas horas de la madrugada a los juergueros de aquellos tiempos que combatían los estragos del alcohol con monumentales sánguches de lechón, pavo, jamón del país en el “Macuito” y “Tejadita” en Barranco y el “Macario” ubicado en la avenida Ayacucho en Surco, sin olvidarnos, por supuesto, del sanguchón de pollo con sabor a brasa y harta mayonesa que se consumía en “El Pollón” en el cruce de Salaverry con el parque de la Pera del Amor. Otros del mismo corte eran “El Peruanito” en Miraflores y “La Rueda” en las primeras cuadras de Javier Prado Oeste cerca de la avenida Brasil muy exitosos y que contaban con una variada oferta de sánguches siendo el de lechón el mejor de ambos locales. En cambio la oferta del “Mario” situado en la calle Washington al costado del cine Tauro era más sofisticada pues consistía en carnes de cerdo, res y una inmensa variedad de salchichas y chorizos todos ellos marinados que le daban un sabor sensacional. Ya que hablamos de sanguchones a la salida de los cines no podemos dejar de mencionar esos deliciosos panes que se comían al costado del cine Country en lo del croata de nombre raro.

Dos locales marcaron la diferencia por lo original tanto de su propuesta física como por la variedad de su pizarra. La primera de ellas fue “La Casita”que era un kiosco de madera ubicado en el cruce de Schell con Los Pinos en Miraflores regentado por una pareja de argentinos que vendían unas deliciosas hamburguesas en un delicado pan de yema que se acompañaban con una variedad de salsas sin precedentes en el mercado sanguchesco de Lima acostumbrado a la mayonesa, ketchup, mostaza, ají y cebolla (tártara, golf, aceituna, palta. queso azul, chimichurri, pickles, huancaína, ocopa, entre otras). También popularizaron la venta de salchipapas al paso. El otro local enigmático es “Mi Carcochita” que se inició en un kiosco ubicado en la calle Julio C. Tello en Lince muy cerca del cine Ambassador, en donde se podía encontrar una gran variedad de sánguches, salchipapas en porciones monumentales y sobre todo los tacos mexicanos en una versión acriollada que tuvo mucho éxito. Hablando de tacos cabe hacer un rápido recuerdo a un par de kioscos ubicados en el cruce de Berlín con Bolognesi en Miraflores a espaldas del Super Epsa y otro ubicado en la esquina de La Marina con Escardó que se decía que eran de propiedad de mexicanos y donde se comían unos tacos de lujo. En la cuadra 24 de Petit Thouars en Lince funcionaba “Pavos Santa Mónica” especializado obviamente en sánguches de pavo que tenían mucha demanda y muy cerca de ellos estaba “Aurelia” que vendía pastas pero que tenía un pan con chicharrón de leyenda y unas cuadras más atrás el Levaggi que tenía un pastel de acelga de colección.

A fines de la década del 70 hacen su aparición por la avenida Pardo en Miraflores los primeros carritos sangucheros que eran conocidos como “Cheffer” que vendían hamburguesas que se podían acompañar con queso y huevo y sánguches de pollo con muchas salsas y con la novedad de las papitas al hilo. Todo un éxito a la salida del cine Pacífico cuando las monedas eran escasas para empujarse alguito.

Las otras alternativas sanguchonescas estaban enmarcadas más hacia el modelo americano del snack bar y eran opciones más sofisticadas y caras. Uno de los pioneros fue el “Davory” de Miguel Dasso en San Isidro en donde no sólo se consumían deliciosos helados y milk shakes sino un sándwich de pollo fenomenal. Otro con un local más grande y en el que te servían la comida a los autos estacionados en una bandejas que se sujetaban en el vidrio de la puerta (misma película gringa) era el “Tip Top“ primigenio ubicado en el cruce de Arenales con César Vallejo en Lince y que luego abrió un segundo local en Miraflores en lo que hoy es el Pardo Hotel. Eran de antología en el Tip Top el club sándwich, el tiptoprella que era un mixto gigante con una capa de pollo con mayonesa y cubierto de una manta de queso mozzarella y el hot dog kilométrico. Del mismo corte y concepto que el Tip Top, fueron el “Bar B&Q” situado en el ovalo Gutiérrez, famoso por sus helados zambito, hamburguesas y papas; el “Tambo” establecido en la avenida Arequipa a media cuadra del en ese entonces Teatro Leguía y del cine Roma que tenía una variada lista de hamburguesas de muy buen tamaño y excelente sabor y el “Oh Que Bueno” en San Antonio, Miraflores. Sin embargo, la primera cadena de comida rápida americana que se estableció en Lima a mediados de los 70s fue el Mac Tambo que abrió 3 locales: el primero en Comandante Espinar, otro en la calle Berlín en la esquina del Fogón y un tercero en Manuel Bañón en San Isidro que se llamaba Mac Pollo. El concepto del Mac Tambo era similar al de los locales de fast food de estos días, incluida la decoración con provocativas gigantografías luminosas de las hamburguesas y hot dog que vendían y la atención desde el mostrador. En general, los productos de Mac Tambo eran muy buenos.

Las cafeterías tenían también su espacio en el rubro de los sándwich y existía una serie de alternativas entre ellas el aun vigente “Haití” y su afamado club sándwich en el ovalo de Miraflores, el “Manolo” en su primer local en Diez Canseco frente a la Iglesia del Parque Central de Miraflores famoso por sus churros pero con una amplia gama de bocadillos españoles y mediterráneos y su muy celebrado sándwich de mozzarella y el Cherry`s ubicado en 2 de Mayo en San Isidro y en Larco en Miraflores con una simpática lista de sándwich fríos y triples. Palabras mayores eran el “Solari” y la “Tiendecita Blanca”. Cerca al Manolo en Diez Canseco casi en esquina con Larco, funcionaba el “Boom” reconocido por su torta de chocolate y el club sándwich. A fines de los 70s se abre el “Montebianco” en la avenida Pardo a la salida del cine El Pacífico y se gana el respeto de una concurrencia más pudiente con su oferta de helados en artísticas copas y sus sofisticados sándwich al plato y con papas fritas.

Ya entrados los 80s se hacen un nombre en la ciudad el Lucianos Burguer en la avenida Arequipa en Lince, el “Pops” en la Primavera cerca al puente de la Panamericana Sur, el Bon Beef en el centro Camino Real en San Isidro, el “Whattaburger” en la calle Grau con Pardo en Miraflores, el “Wolffies” en el primer ovalo de Pardo en Miraflores, el “Grease” en el centro comercial de Chacarilla y el “Silvestre” en Conquistadores en San Isidro y en Benavides en Miraflores al costado del Mediterraneo Chicken y en donde se vendían productos diéteticos (jugos, yogurt e incluso sándwich).

La relación de los locales que se mencionan en este artículo son simplemente asociados a los recuerdos de quien escribe y es obvio que se han omitido una serie de negocios que existían en esos tiempos pero que se escapan involuntariamente de nuestra memoria. A pesar de la agresividad del comercio de la comida rápida al estilo americano aun puedo constatar con mucha alegría que en los barrios de Lima siguen vigentes los locales que venden ese sanguchón peruano que tanto nos gusta con salsas, cebolla y bastante ají.

miércoles, 1 de julio de 2009

Que se bailen otra cueca (Parte 2)



El desarrollo de la política económica absolutamente liberal por parte del gobierno de Alberto Fujimori abrió las puertas a la inversión extranjera y fueron los empresarios chilenos lo que sin hesitar ingresaron sus capitales al mercado nacional jugando sus fichas en empresas ubicadas en sectores estratégicos para el país. Se daba inicio a otro tipo de conflicto con los chilenos, ahora en el terreno económico. No en vano, fue el mismísimo Pinochet que aún ostentaba el cargo de Comandante en Jefe del ejército chileno quien, reunido con los empresarios sureños en Iquique en el año 1992, espetó la infeliz arenga: “Compren el Perú que lo están vendiendo barato” ¿Quieren garantías? La tienen al 100%, de eso se encarga el Ejército de Chile”.

Es así que los peruanos pasamos de consumir vinos chilenos en caja o botellas y duraznos enlatados a ser absorbidos por una vorágine de inversiones chilenas que se iniciaron en el campo de la construcción (Centro comercial Jockey Plaza) y los supermercados (Santa Isabel) para ir abarcando año tras año casi todos los sectores de la actividad industrial, comercial y de servicios del país. Así tenemos empresas chilenas manejando la generación, transmisión y distribución de la energía eléctrica (Edegel y Edelnor), las empresas de retail y de hogar que dominan el mercado peruano (Ripley, Saga Falabella, Sodimac, Tottus), los supermercados insignia del Perú (Wong y Metro) fueron comprados por la empresa chilena Cencosud ante la indignación nacional que jamás pensó que estas empresas símbolo de “peruanidad” fueran vendidas por sus dueños a inversionistas rotos. Navieras, almacenes de carga, operadores logísticos y de infraestructura de puertos (CSVA, Imupesa, Agunsa, Neptunia) son de capitales chilenos, aparte de las intenciones de entrar en sociedad con el grupo peruano Romero en la concesión de puertos al interior del país. La línea aérea que tiene prácticamente el monopolio de los “cielos abiertos” del Perú (con ley incluida a su favor promulgada durante el gobierno de Alejandro Toledo) es de propiedad chilena (Lan Chile bajo la personería jurídica de su subsidaria nacional Lan Perú) que por cierto no se cansa de pasarnos la factura de los desbarajustes que le causó la presencia de la línea aérea peruana Aero Continente que hace unos 5 años hizo temblar el mercado chileno con sus mejores precios y que fue prohibida de operar tanto en Chile como en Perú por sus vinculaciones con el narcotráfico.

Perú Rail la empresa que maneja con prepotencia el monopolio del tren a Machu Picchu es de capital chileno al igual que una significativa cantidad de empresas contratistas que trabajan en las minas más importantes del Perú; Financieras, empresas de comercialización y distribución de gas, y combustibles, así como laboratorios de la industria farmacéutica y redes de farmacias (Fasa, Inkafarma y BTL), cementerios, gimnasios, agencias de viajes, telecomunicaciones, inversiones inmobiliarias, siendo la más llamativa aquella asociación de la poderosa constructora chilena Belco con Graña y Montero para construir “22,000 viviendas populares” en el terreno del aeródromo de Collique , tras “faenón” de algunos funcionarios de turno que han vendido el metro cuadrado a menos del 10% de su valor real. Existe información respecto a que hay más de cuatro millones de hectáreas pertenecientes a las regiones amazónicas del Perú que tienen solicitudes de adjudicación por parte de empresas transnacionales de producción de etanol y biodiesel, en su mayoría chilenas.

Un tema adicional es la presencia de los productos chilenos en el rubro de alimentos habiendo copado prácticamente todo el mercado nacional. El grupo Nestlé compró la tradicional fábrica de golosinas peruanas D´onofrio mientras que Nabisco hizo lo mismo con Field, en tanto que Carozzi tiene una importante actuación en el mercado peruano en el rubro de pastas con la marca Molitalia, Costa en chocolates y galletas, Ambrosoli en caramelos y confites, Pomarola en salsas de tomates, además de participar en los rubros de bebidas instantáneas, postres y pulpas de fruta. Hoy en día la fórmula de la bebida nacional peruana Inca Kola se produce en Chile por decisión logística de sus dueños (Coca Cola).

Watts Alimentos, dueña de Laive SA., no se queda atrás con participación en la venta de mermeladas, jugos, margarina, aceites, salsas, leche en polvo, leche líquida y mayonesa y el holding Corpora, dueña de las marcas Tresmontes y Aconcagua comercializa bebidas instantáneas, fruta en conserva, pasta de tomate, pulpas de fruta, vegetales congelados, además de mermeladas, postres y vinos. Por otra parte, las empresas chilenas tienen una participación significativa en el mercado peruano de los productos de aseo y limpieza.

Es importante mencionar el oscuro antecedente de la fábrica de pastas Luchetti de propiedad del poderoso grupo chileno Luczik que en 1996 construyó una planta de fabricación en Chorrillos, al sur de Lima, en una zona próxima al humedal conocido como los Pantanos de Villa que es un área silvestre reservada., sin contar con los estudios de impacto ambiental requerido y contraviniendo las observaciones efectuadas por la Municipalidad de Lima. Este tema de carácter municipal y administrativo terminó siendo un tema crítico en las relaciones comerciales entre ambos países. La cancillería y gremios empresariales chilenos saltaron a defender la posición de Luchetti señalando que se ponía en riesgo la seguridad jurídica de las inversiones chilenas en el Perú. Incluso, entre 1998 y el año 2000 los principales ejecutivos del grupo Luczik se reunieron en las salas del SIN con el enigmático asesor de inteligencia de Fujimori, Vladimiro Montesinos para negociar favores judiciales en los procesos que le seguía la Municipalidad de Lima, llegándose a confirmar por parte de los asistentes de Montesinos que el señor Andrónico Luczik entregó al asesor un maletín conteniendo dos millones de dólares, supuestamente orientados a financiar la campaña de la re relección de Fujimori del año 2000. En otra reunión Gonzalo Menéndez, Gerente de Luchetti, le pide a Montesinos “una guerra corta y sangrienta” contra el alcalde Alberto Andrade. Finalmente y dados a conocer los hechos descritos, la Municipalidad de Lima ordenó la paralización de obras y cierre definitivo de la fábrica. Después de dos años de litigio, el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas e Inversiones (CIADI) falló a favor del Estado peruano en la controversia planteada por la empresa Lucchetti en la que solicitaba una indemnización de 150 millones de dólares.

Hay más temas controvertidos entre peruanos y chilenos que son de mayor dominio público resaltando entre ellos la naturaleza y denominación de origen del aguardiente denominado pisco que se produce en ambos países y que responde a dos bebidas muy similares en su elaboración pero distintas en calidad (mientras que el brandy peruano tiene un procedimiento más sofisticado y se obtiene destilando entre 8 a 10 kilos de uva por botella, el chileno es un aguardiente que se prepara con la mitad de uva que el peruano y se mezcla con agua desmineralizada). En tanto que los peruanos tienen la certeza que su producto es muy superior en promedio que el chileno, también establece su posición de defensa de la denominación de origen vinculado al espacio geográfico del lugar donde se produce (la ciudad peruana de Pisco fue fundada en el año 1640 en tanto que la localidad de Pisco de Chile se crea en 1936 cuando se le cambia de nombre al pueblo La Unión por Pisco Elqui) tal como es el caso del champagne en Francia, en tanto que los chilenos defienden la posición genérica de la denominación como ocurre con el vino. Lo que si es cierto es que los chilenos han industrializado su producción de pisco en mucho mayor escala y su consumo local es bastante más alto que el peruano. Temas menores son las discusiones por el origen de la papa en donde no cabe mayor discusión sobre el origen peruano de la misma y hasta fue motivo de una gran discusión la comercialización de la empresa chilena Soprole del postre suspiro limeño y sin embargo se obvió el detalle que la fábrica chilena de Postres Helados de San Francisco de Loncomilla también comercializa el helado de suspiro limeño.

Repasados estos antecedentes resulta evidente que tanto peruanos como chilenos tenemos motivos más que suficientes para estar enfrentados, divididos y vivir en un permanente y mutuo sentimiento de enemistad. Actualmente, más de 80 mil peruanos viven el Chile a donde marcharon en búsqueda de un destino mejor. La gran mayoría es gente humilde sin mayor formación y que se ocupa en actividades que demandan mano de obra no calificada y que poco a poco van ganando un espacio de aceptación por parte de la ciudadanía chilena que va reconociendo en buena parte de ellos a personas trabajadoras y con ganas de salir adelante, más allá de la discriminación de la que son objeto.

La finalidad de este artículo no es promover una cadena antichilena más de las muchas que se generan por internet para uno y otro lado, sino recordar los hechos tal cual han ocurrido a lo largo del tiempo. Estamos al centro del enfrentamiento. No pedimos boicotear empresas chilenas que compiten con las reglas que le permite el Estado peruano pero tampoco las defendemos con el fervor y apasionamiento con que suelen hacer los liberales y funcionarios peruanos que trabajan en los consorcios chilenos.

Somos conscientes que en Chile las reglas para la inversión peruana no son ni serán las mismas que se dan en el Perú y mucho menos que las empresas peruanas tendrán participación en determinadas actividades estratégicas chilenas como son la energía, los puertos, aeropuertos, hidrocarburos, minería y demás.

En realidad se trata de una tensa relación de vecinos que deberá ser tratada con paños fríos y durmiendo siempre con un ojo abierto. No queremos a Eduardo Bonvallet y al general Edwin Donayre como referentes de nuestra relación. Puede que sean sólo estilos de cada país. Mientras el lema del Perú es “Firme y feliz por la unión” el de Chile es “Por la razón o la fuerza”. Ahí está el detalle.

lunes, 29 de junio de 2009

Que se bailen otra cueca (Parte 1)


Hay un tema y sentimiento al cual los peruanos nacemos impregnados y es la visión y relación con nuestros vecinos del sur. La primera persona que me instruyó en la materia fue mi madre contándome, desde su experiencia pedagógica, ilustradas historias de la guerra del Pacífico en las que narraba con detalles la sevicia con la que actuaron los soldados chilenos matando niños, ultrajando mujeres, torturando a nuestros soldados, destrozando y quemando todo vestigio de nuestra acervo cultural y apropiándose hasta del último de nuestros tesoros, monumentos y reservas. Los abuelos y tíos también solían contarnos su versión de esa parte de la historia. Los que coincidimos siendo niños o adolescentes con el centenario de la guerra con Chile no podíamos admitir otro héroe que no sea el Almirante Miguel Grau Seminario quien comandó a la flota nacional ante el abrumador poderío de nuestros ocasionales enemigos a quienes jaqueó hasta su inmolación al mando del monitor Huáscar en el combate de Angamos. Cómo no sentir admiración por tamaño personaje que tuvo la grandeza de enviar a la viuda del Capitán Arturo Prat sus pertenencias y una carta personal (1) en la que enaltecía el valor de su rival, gesto que propició que los propios chilenos lo denominaran “el Caballero de los mares”. Posteriormente, fueron los maestros quienes a lo largo de nuestra vida escolar se encargaron de recrear la historia del país con los mismos ribetes dramáticos que ya nos habían transmitido padres, abuelos y demás parientes en lo que correspondía a los sucesos de la guerra del Pacífico. En conclusión, crecimos convencidos que los chilenos eran malos, abusivos y nuestros jurados enemigos de toda la vida.

Por esas cosas del destino en plena efervescencia de las dictaduras militares en Latinoamérica coincidió que los gobiernos militares tanto de Perú como de Chile fuesen comandados por militares que representaban doctrinas y pensamientos políticos absolutamente antagónicos. Mientras que el gobierno peruano bajo el mando del General Juan Velasco Alvarado vigente desde que derrocó al presidente constitucional Fernando Belaúnde Terry en octubre de 1968 enarbolaba las banderas del socialismo y era más próximo a Rusia, Cuba, China,
y los países de Europa del este; los chilenos eran gobernados por el General Augusto Pinochet Ugarte quien derrocó al presidente constitucional de Chile el socialista Salvador Allende Gossens en setiembre de 1973 y era un acérrimo representante del capitalismo liberal y por ende, cercano a los Estados Unidos y a los países más fuertes de Europa.

Los procesos de ambos gobiernos fueron a todas luces diferentes y sus resultados diametralmente opuestos. El gobierno de Pinochet fue desde el principio sangriento y cruel con sus rivales políticos. No sólo bombardeó el Palacio de la Moneda para forzar el rendimiento del presidente Allende sino que ejecutó en el estadio nacional de Santiago a buena parte de los principales dirigentes socialistas, simpatizantes y activistas, siendo una de las muertes más recordadas la del cantautor popular Víctor Jara quien fue torturado y muerto de 44 impactos de bala. Esa política de terror continuó los años siguientes hasta que el gobierno militar redujo al movimiento socialista a su mínima expresión y cuyo costo humano fue de 2,100 muertos, 1,100 desaparecidos y aproximadamente 700 mil exiliados. Pinochet con el apoyo mayoritario del país y sobre todo de la clase política y empresarial chilena, aplicó una política económica conducida inicialmente por los “Chicago Boys” y continuada por Hernán Buchi, que dejó sentadas las bases de un país saneado económicamente, potencialmente exportador, con un crecimiento inusual en la región, abierto a la inversión extranjera, y a punto de sumarse al primer mundo al momento del retiro del poder por parte de Pinochet. Un milagro económico con un costo social muy alto.

En el caso peruano, las principales acciones del gobierno revolucionario de las fuerzas armadas se dieron en el terreno social siendo la reforma agraria la más controvertida y recordada de sus medidas(2) en la que se expropiaron las grandes haciendas para entregarlas a los campesinos y trabajadores organizados en cooperativas। En el campo económico el gobierno de Velasco expropió y estatizó las empresas relacionadas a los principales sectores productivos del país (petróleo, pesca, minería, industria) lo que llevó al país a una profunda crisis económica y social caracterizada por la escasez y el racionamiento de los alimentos básicos y la caída de la producción a niveles paupérrimos. Por otra parte, se creó un mecanismo de control de la organización popular (Sinamos: Sistema Nacional de Movilización Social) y a la vez se desarrolló una política de mordaza y expropiación de los medios de comunicación, los mismos que fueron manejados por la dictadura y entregados a los trabajadores. No obstante,
el mismo gobierno creó, a pesar y contra las reformas, nuevos espacios de lucha política con agentes sociales vitalizados por las mismas y generadores de acciones de masas nunca antes visto en la historia peruana (3)
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1)
El texto de la carta de Miguel Grau a Doña Carmela Carvajal viuda de Prat fue el siguiente: Dignísima señora: Un sagrado deber me autoriza a dirigirme a usted y siento profundamente que esta carta, por las luchas que va a rememorar, contribuya a aumentar el dolor que hoy, justamente, debe dominarla. En el combate naval del 2१) próximo pasado, que tuvo lugar en las aguas de Iquique, entre las naves peruanas y chilenas, su digno y valeroso esposo, el Capitán de Fragata don Arturo Prat, Comandante de la "Esmeralda", fue, como usted no lo ignorará ya, víctima de su temerario arrojo en defensa y gloria de la bandera de su Patria। Deplorando sinceramente tan infausto acontecimiento y acompañándola en su duelo, cumplo con el penoso deber de enviarle las, para usted, inestimables prendas que se encontraron en su poder y que son las que figuran en la lista adjunta. Ellas le servirán indudablemente de algún pequeño consuelo en medio de su gran desgracia, y para eso me he anticipado a remitírselas. Reiterándole mis sentimientos de condolencia, logro, señora, la oportunidad para ofrecerle mis servicios, consideraciones y respetos con que me suscribo de usted, señora, muy afectísimo seguro servidor. Miguel Grau

2) El 24 de junio de 1969 al promulgar la Ley de Reforma Agraria, Velasco dejó la siguiente frase para la historia: “Campesino tu patrón ya no comerá más tu pobreza”.

3) Artículo de Fernando Tuesta Soldevilla en diario El Peruano, 05 de noviembre de 1998.


Persiste en la memoria y creencia colectiva del país la obsesión de Velasco centrada en medir fuerzas con el potencial militar chileno. No es un secreto para nadie que el Perú durante la primera fase del gobierno militar correspondiente al mandato de Velasco llegó a consolidar, con el apoyo de Rusia, el poderío de nuestras fuerzas armadas llegando a constituirse como una de las más fuertes de la región (hasta ahora se recuerdan aquellas impresionantes paradas militares de corte soviético en fiestas patrias y en las que Velasco mostraba sin tapujos el inmenso poderío de nuestras fuerzas armadas). Incluso pensamos hasta estos días que Velasco fue derrocado por el General Francisco Morales Bermúdez Cerruti, quien se rebeló el 29 de agosto de 1975 (y gobernó el Perú hasta 1980 en que se retomó el régimen democrático) en la ciudad de Tacna cuando todo hacía presumir que las fuerzas armadas peruanas estaban movilizadas al sur de su territorio con la intención de iniciar un conflicto armado con nuestros vecinos del sur. Otro aspecto que exacerbó la relación entre Pinochet y Velasco fue la cercanía ideológica y política que mantuvo éste con el gobierno socialista de Chile y su particular relación con Salvador Allende.

Sin embargo, el periodista e internacionalista chileno José Rodriguez Elizondo(4) en su revelador libro “Chile-Perú: los años que vivimos en peligro”, establece que, contrariamente a lo que se pensaba, fue el gobierno de Pinochet el que estuvo a punto de iniciar una guerra de agresión "preventiva" contra el Perú en los años 1974 y 1976(5). Esta información ha sido reconfirmada en el documento desclasificado del Departamento de Estado, que fuera encontrado en la Biblioteca Gerald Ford por el periodista norteamericano John Dinges. En este documento se transcribe literalmente el diálogo sostenido por Pinochet con el Secretario de Estado de USA, Henry Kissinger, durante la asistencia del último a la Asamblea General de la OEA celebrada en la capital mapochina en el año 1976(6).


El gobierno de Morales Bermúdez enfrió las tensas relaciones diplomáticas de ambos países y de ahí para adelante sólo se recuerda el incidente de 1979 que involucró al suboficial de la FAP Julio Vargas Barayar quien fue acusado de espionaje para los chilenos y que es recordado como el último peruano que fuera fusilado.

Mientras que Chile presentaba en los 80s una economía boyante que era digna de admiración en el mundo, el Perú, ya en democracia, se revolcaba en una de sus más profundas crisis económicas y sociales debido a las pésimas gestiones de los presidentes Fernando Belaúnde Terry (1980-1985) y Alan García Pérez (1985-0990), quienes dejaron como legado al país una terrible hiperinflación que se sumaba a la presencia y actuación de grupos terroristas que asolaban el territorio. En Chile, Pinochet se somete a fines de 1988 a un plebiscito para continuar en el poder y el NO se impuso con un 56% de votos contra el 42% del SI, y al año siguiente, Patricio Aylwin Azócar es elegido como el primer presidente post Pinochet a quien le cupo conducir la etapa de transición a la democracia, en tanto que en el Perú iniciaba su gobierno Alberto Fujimori Fujimori, un outsider que vence en la elecciones generales al súper favorito de las encuestas y líder del liberalismo: el escritor Mario Vargas Llosa.

Los enfrentamientos con Chile se siguieron dando en el terreno político militar cuando en abril de 1982 estalla la guerra de las Islas Malvinas que enfrentó a la Argentina con el Reino Unido. El Perú respondiendo a sus vínculos de hermandad con la Argentina envió equipo y material bélico que incluyó, según se sabe, por lo menos 10 caza bombarderos Mirage completamente artillados, más allá de todas las demostraciones de solidaridad del pueblo peruano que sintió el conflicto como propio. Por su lado, Chile apoyó desde el principio con su fuerza aérea a la poderosa escuadra inglesa bajo el desarrollado principio que practican con rigurosidad los sureños:
"el enemigo de mi enemigo es mi amigo"(7). En 1995 durante el conflicto armado del Perú ante la invasión de Ecuador a territorio nacional en el río Cenepa, Chile entregó armamento a los ecuatorianos con una triangulación en la que intervinieron funcionarios del gobierno argentino de turno bajo del mando de Carlos Menen.

Los resultados económicos logrados en el primer gobierno de Alberto Fujimori convirtieron al Perú en un país económicamente saneado, insertado al circuito internacional y con un crecimiento anual sostenido, siendo fundamental la participación del ministro de economía Carlos Boloña Behr, joven economista amigo y seguidor de la línea liberal del chileno Hernán Buchi con quien escribió el libro “Boloña & Buchi: Los estrategas del cambio” . En el campo social, el primer gobierno de Fujimori logra capturar a los principales cabecillas de los grupos terroristas Sendero Luminoso y MRTA y, prácticamente, desactivarlos. Sin embargo, en el terreno político, Fujimori se fue convirtiendo a raíz del autogolpe de 1992 en un presidente autoritario que condujo al Perú, a pesar de sus muchos logros, a una crisis institucional sin precedentes en el año 2000, razón que lo obligó a renunciar y refugiarse en Japón luego que se destapara el tristemente célebre video de Vladimiro Montesinos y Alberto Kouri.

La vinculación de Alberto Fujimori con Chile se da frente a dos hechos: i) la necesaria comparación con Augusto Pinochet como un dictador que ordenó la economía del país pero se zurró en las instituciones democráticas y leyes. No en vano a Fujimori lo llamaban “Chinochet” o el “Pinochet peruano” y ii) el proceso de extradición sancionado por la Corte Suprema de Chile que entregó al prófugo Alberto Fujimori(8) a la justicia peruana en el año 2007 para su procesamiento por denuncias de delitos de lesa humanidad y que culminaron con la condena (en primera instancia) a 30 años de prisión। Cabe señalar que durante la lucha contra el terrorismo del gobierno de Fujimori fueron detenidos y condenados por un tribunal militar cuatro ciudadanos chilenos militantes del Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) a quienes les impusieron penas que fluctuaban de 15 a 30 años, ante el reclamo de algunas autoridades y organizaciones de derechos humanos de Chile.

Otro tema conflictivo con nuestros vecinos del sur fue el relacionado a la exportación de la reserva de gas natural boliviano de la zona suroriental de Tarija cuyos principales mercados serían los Estados Unidos y México. El presidente boliviano Gonzalo Sánchez de Lozada tomó la decisión de exportar vía Chile mientras que el Perú presentaba la propuesta de exportarlo por el puerto de Ilo. La población campesina boliviana saltó en defensa de sus recursos naturales y tras una serie de movilizaciones y marchas se forzó la renuncia de Sánchez de Lozada y años después el gobierno de Evo Morales decidió nacionalizar la industria gasífera y de hidrocarburos en general. Para Chile este fue un duro golpe en vista que sus reservas de gas natural son escasas y dependen básicamente de la importación de gas de Argentina, del que reciben 20 millones de metros cúbicos diarios. El Perú si bien terció en el tema como un asunto de importancia desde una visión estratégica y de integración, respira más tranquilo en vista a la gran reserva de gas natural de los yacimientos de Camisea, en Cusco, una de las más importantes del continente americano.

No obstante, el principal enfrentamiento entre peruanos y chilenos que se encuentra vigente se da en el terreno diplomático y del derecho internacional debido a la demanda planteada hace unos meses por el gobierno peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya: “Caso concerniente a la delimitación marítima entre la República del Perú y la República de Chile” en la que sostiene que la línea divisoria con Chile parte del punto en la orilla del mar denominado Concordia y que la frontera marítima con el país del sur debe ser fijada por una línea equidistante a las costas de los países y no paralela, ya que considera que esta delimitación actual le resta territorio marítimo solicitando a la Corte que “determine la frontera de acuerdo con el Derecho Internacional”. Por su parte, Chile alega que los límites marítimos bilaterales fueron fijados en tratados suscritos en la década de 1950, que según la posición oficial del Perú, sólo son acuerdos pesqueros. El proceso durará varios años y lo que está en litigio son aproximadamente 35,000km2 de territorio marítimo abundante en pesca. Por lo pronto, Chile está aceptando la jurisdicción de la Corte Internacional de Justicia lo que sería un primer paso a favor de la pretensión peruana
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4) José Rodríguez Elizond:, Diplomático, politólogo y periodista chileno que vivió exiliado en el Perú durante parte de la dictadura militar de Augusto Pinochet llegando ha laborar en la revista Caretas por muchos años.

5) "Veintisiete años después", relata Rodríguez Elizondo, "el general de Aviación Fernando Matthei (contó que) `cierto día' de 1974 dicha variable (de un ataque sorpresivo) fue analizada en el Estado Mayor de la Defensa Nacional, ante Pinochet y los miembros de la Junta original. Los expositores del Ejército aprobaban atacar por sorpresa; los de la Marina no estaban dispuestos, y él mismo, informando a nombre de su arma, fue rudamente disuasivo: `Puedo garantizar que los peruanos harían pedazos a la Fuerza Aérea de Chile durante los primeros cinco minutos de guerra' ". En 1999, el propio general Pinochet resumiría la situación como la veía en esos años: "Si Perú hubiera atacado entonces, habría llegado hasta Copiapó", anota Rodríguez Elizondo. (Revista Caretas, Edición 1826 del 3 de junio del 2004).

6) Pinochet: Perú se está armando. Perú está tratando de comprar un portaaviones británico por US$ 160 millones.** También está construyendo cuatro torpederas en Europa. Perú está quebrando el equilibrio de armas en el Pacífico Sur. Tiene 600 tanques de la Unión Soviética. Nosotros estamos haciendo lo que podemos para sostenernos en caso de una emergencia.
Kissinger: ¿Qué están haciendo?
Pinochet: Modificando armamento viejo, arreglando unidades descartadas. Somos un pueblo con energía. No tenemos indios.
Kissinger: Tengo entendido que Chile generalmente gana sus guerras.
Pinochet: Nunca hemos perdido una guerra. Somos un pueblo orgulloso.

7) El general Fernando Matthei, ex comandante en jefe de la Fuerza Aérea de Chile y miembro de la Junta Militar entre 1977 y 1989, hace estas revelaciones en la extensa entrevista -realizada en julio del 1999 en el Centro de Investigación y documentación de la Universidad Finis Terrae.

8) El 6 de noviembre de 2005 Alberto Fujimori arriba a la ciudad de Santiago de Chile procedente de Japón con el propósito de permanecer temporalmente en Chile, como parte del proceso de retorno al Perú y cumplir con el compromiso adquirido con un importante sector del pueblo peruano que, según Fujimori, lo había convocado para que participe como candidato a la Presidencia de la República en los próximos comicios del 2006.



domingo, 21 de junio de 2009

Futbol Peruano ¿Fuimos buenos alguna vez?


Los antecedentes del futbol peruano más importantes antes del boom de la década de los 70 se explican en tres hechos ocurridos en la década de los 30:

i) La participación en un primer mundial de futbol en 1930 en Uruguay donde asistimos en calidad de invitados.

ii) La concurrencia a los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 en donde después de vencer categóricamente por 4-2 a Austria en instancias finales, el partido fue anulado por el Comité Olímpico aduciendo irregularidades y ordenando se juegue un nuevo partido. Se especulaba que el mismísimo Adolfo Hitler ordenó tal anulación argumentando un tema de racismo contra los jugadores peruanos, mayoritariamente negros. El gobierno peruano en señal de protesta retiró a toda la delegación y los jugadores fueron recibidos como héroes a su vuelta; dando inicio a la vigencia de uno de los más grandes mitos de la historia del fútbol peruano:”Hitler nos robó el título de campeones olímpicos”. Investigaciones posteriores demuestran que la realidad de los hechos fue diferente.

iii) Perú obtiene por primera vez el título de campeón de la Copa América en el año 1939, jugada en Lima.

En estos tres acontecimientos futbolísticos se repiten los nombres de Lolo Fernández, Alejandro Villanueva, Adelfo Magallanes, José María Lavalle, Juan Valdivieso, Campolo Alcalde y otros jugadores que eran referentes obligados de nuestros abuelos y de los periodistas de larga data que no se cansaban de afirmar que aquellos eran inmensamente superiores a los cracks de los 70s.

En este período (1930 a 1969) el fútbol peruano transita de lo amateur a lo profesional y, salvo esas tres participaciones, el Perú destacó por algunas de sus individualidades y empieza a diseñar la tendencia de la caracterización de nuestro fútbol: el toque, la elegancia, la picardía; el juego basado más en la habilidad que en la fuerza.

Los clubes incluidos Universitario de Deportes, Alianza Lima y un muy joven Sporting Cristal; y en menor medida el Deportivo Municipal y el Sport Boys, eran instituciones muy modestas. El fútbol vivía básicamente de las taquillas. El futbolista peruano ya se perfilaba como un deportista con poco apego al trabajo físico y muy amigo de la vida nocturna y sus placeres; es decir, muy poco profesional. Los sueldos eran modestos, salvo excepciones o jugadores que tuvieron la suerte de emigrar al fútbol argentino, colombiano o a Europa. Los jugadores alternaban sus actividades deportivas con sus trabajos como empleados u obreros. La prensa cubría con sutileza las actividades del fútbol. En términos generales, el fútbol estaba arraigado en las zonas populares de Lima y era una afición mal vista para las clases altas y aristocráticas.

Tuvieron que pasar 40 años para que el Perú se clasifique por méritos propios al Mundial de México 70, después de eliminar al archi favorito Argentina en 1969, dando inicio a la mejor generación de futbolistas que tuvo la historia del fútbol peruano que lograron elevar el status de nuestro fútbol a niveles insospechados e impensables.

Esta brillante generación de futbolistas tuvo una vigencia de 15 años y logró el respeto y admiración internacional por la escuela peruana, dejando plenamente establecida esa marca registrada de fútbol elegante, de respeto al toque y que supo agregar, en determinados momentos, una contundencia ofensiva y una preparación física sin precedentes.

Los logros más significativos de esta generación son los siguientes:

i) Clasificación al Mundial México 1970, eliminado a Bolivia y Argentina.

ii) 7mo puesto en el Mundial México 70.

iii) El subtítulo de Universitario de Deportes en la Copa Libertadores de 1972 disputando la final con Independiente de Argentina

iv) La Copa América 1975, venciendo a Bolivia, Chile, Brasil y Colombia.

v) La clasificación al Mundial Argentina 1978, eliminando a Ecuador y Chile y posteriormente a Bolivia.

vi) 8vo puesto en el Mundial Argentina 1978

vii) Semifinal de la Copa América 1979

viii) Clasificación al Mundial España 1982, eliminando a Colombia y a Uruguay que venía de ganar el Mundialito a principios de 1981.

ix) Semifinalistas en la Copa América 1983.

x) Teófilo Cubillas anotó 10 goles en 2 mundiales y es hasta ahora uno de los goleadores históricos de las Copas del Mundo.

xi) Fuera de lo expresado, el fútbol peruano tuvo jornadas gloriosas en amistosos internacionales.

En esta etapa del futbol peruano se dan una serie de hechos importantes:

i) El fútbol se convierte en una actividad fundamentalmente profesional.

ii) La presencia de dirigentes que marcan época e influyen positivamente a favor del fútbol peruano: Teófilo Salinas Fuller ejerció la presidencia de la Confederación Sudamericana de Fútbol por espacio de 26 años; la presencia de Augusto Moral, Rafael Quirós, Alfonso Souza Ferreyra, Miguel Pellny, y otros que adecentaron el fútbol.

iii) El Gobierno militar de Juan Velasco Alvarado y de Francisco Morales Bermúdez utiliza los éxitos del fútbol peruano y saca provecho de ellos ante el pueblo, apoyándolo políticamente como un eficaz elemento de distracción de los grandes problemas que aquejaban al país,

iv) El fútbol profesional se complementaba con actividades a nivel amateur, rescatando el fútbol en provincias y apostando por el trabajo con las divisiones menores, jugándose con marcado éxito la Copa Perú, la Segunda División, los Interescolares y el Nacional escolar de fútbol; los Interbarrios. Los torneos de infantiles, juveniles y reservas se jugaban obligatoriamente en cada fecha del campeonato profesional como preliminares de los partidos.

v) Esa gran generación de futbolistas arroja cracks de alta calidad que brindan espectáculo en el Perú, pero que triunfan jugando en el extranjero a gran nivel: Teófilo Cubillas (Basel de Suiza, Porto de Portugal y Strikers de USA); Hugo Sotil (Barcelona de España y DIM de Colombia); César Cueto y Guillermo La Rosa (Nacional y América de Cali de Colombia); Percy Rojas (Independiente de Argentina y Seresien de Bélgica); Juan Carlos Oblitas (Elche de España, Veracruz de México y Seresien de Bélgica); Gerónimo Barbadillo (Tigres de México, Udinese y Avelino de Italia); Julio César Uribe (Cagliari de Italia, América y Tecos de México, América de Cali y Junior de Colombia); José Velásquez (Hércules de España, DIM de Colombia y Toros Blizard de Canadá); Juan José Muñante y Oswaldo Ramírez (UNAM de México);Julio Meléndez (Boca Juniors de Argentina); Héctor Chumpitaz (Atlas de México); Julio Baylón (Colonia de Alemania); Ramón Mifflin (Santos de Brasil, Racing de Argentina y Cosmos de USA) entre otros.

vi) Héctor Chumpitaz es nombrado capitán de la selección de América y juega frente a su similar de Europa junto a Cubillas y Sotil.

vii) El fútbol peruano es considerado en algún momento fugaz el mejor del continente y en buena parte de esos 15 años estuvo rankeado entre los 3 mejores de Sudamérica.

viii) La prensa cubre con mayor intensidad las actividades del fútbol. Los diarios tienen suplementos deportivos más amplios y aparecen las revistas especializadas.

ix) La televisión solo trasmite los partidos de la selección o los de la Copa Libertadores y rara vez los del campeonato local, por lo que la asistencia al Estadio era muy superior.

x) Pocho Rospigliosi revoluciona los espacios deportivos de la radio y televisión local con Ovación y Gigante Deportivo. No obstante, es la radio la que se consolida como la legítima acompañante de los verdaderos hinchas del fútbol.

Esa generación que logró triunfos y éxitos alternó también con ellos, derrotas y fracasos en procesos que se iniciaron de manera auspiciosa pero que terminaron en frustraciones debido a problemas internos, indisciplina y mal manejo de grupo, siendo las más saltantes las siguientes:

i) La eliminación del Mundial Alemania 1974 a manos de Chile cuando la superioridad peruana era clara y manifiesta.

ii) La ronda de semifinales en Argentina 78 en la que se propició el vergonzoso 6-0 con Argentina.

iii) La eliminación en la primera ronda del Mundial España 1982, con el mejor equipo que haya tenido el fútbol peruano, perdiendo estrepitosamente 5-1 con Polonia.

Luego de la eliminación al Mundial de México 1986 a manos de Argentina y después de Chile en el repechaje; en el ocaso de la mayoría de cracks, el fútbol peruano ingresó a una etapa de descenso y desprestigio absoluto.

En este último período (1987 al 2008) el fútbol peruano tiene el siguiente prontuario:

• Eliminación de los procesos clasificatorios a los Mundiales: Italia 1990, USA 1994, Francia 1998, Japón – Korea 2002, Alemania 2006 y Sudáfrica 2010.

Las cifras al respecto son de temer: de 1989 a la fecha hemos jugado 76 partidos eliminatorios de los cuales hemos perdido 41 (54%) empatado 19 (25%) y ganado 16 (21%). Nos han anotado 122 goles (1.61 por partido) y hemos convertido 66 (0.87 por partido). Hemos sumado tan sólo el 30% de los puntos en juego y salvo las eliminatorias de Francia 1998 en la que ocupamos el 5to lugar por diferencia de goles con Chile, quedamos últimos en los procesos de 1990 y 1994 y antepenúltimos en 2002, penúltimos en 2006 y últimos en 2010. Todo un récord de mediocridad.

• Salvo el pase a la semifinal de la Copa América 1997, hemos sido eliminados de las otras 9 versiones, lindando en algunos casos, con el ridículo y el papelón.

• Excepto el subcampeonato de la Copa Libertadores 1997, logrado por Sporting Cristal, los equipos peruanos han sido vapueados por equipos de todos los países de Sudamérica siendo eliminados en la primera ronda en las últimas 22 ediciones del referido torneo continental.

El único logro internacional fueron los títulos obtenidos por el sorprendente Cienciano del Cusco (Copa Sudamericana 2003 y Recopa Sudamerica 2004) venciendo a los más importantes equipos de Argentina (River Plate y Boca Juniors).

En tiempos que vivimos en un mundo globalizado y que el fútbol ha ganado una dimensión universal en los últimos 10 años, podemos afirmar que el fútbol peruano se encuentra en la peor crisis de su historia.

La generación de futbolistas que tiene el Perú actualmente no es nada mala a nivel individual, prueba de ello es que han triunfado en Europa jugadores como Solano, Pizarro, Guerrero y Farfán, entre otros. Sin embargo, si se los compara con los mejores de la generación de 1969-1985, quedan en amplia desventaja por lo que lograron los Cubillas, Cueto, Chumpitaz, Sotil, Oblitas, Uribe, Velásquez a nivel de selección.

Habría que preguntarse porque hoy en día que las condiciones para el fútbol son más favorables y si el fútbol es una de las actividades que tienen mayor cobertura en los medios de comunicación y su afición ha prendido en los círculos más altos de nuestra sociedad por qué nos encontramos así.

Nos animamos a dar algunas explicaciones:

1) El nivel técnico de los jugadores actuales es muy inferior a la de la generación de 1969 a 1985.

2) Perdieron importancia e interés los torneos y la formación de menores, la misma Copa Perú y la segunda división.

3) El fútbol es manejado en general por un grupo de dirigentes incapaces, corruptos e improvisados, tanto a nivel de los clubes como de la ADFP y por supuesto la Federación Peruana de Fútbol.

4) El fútbol dejó de ser un espectáculo familiar para el hincha común y corriente. La televisión y las barras bravas se encargaron alejar a los verdaderos aficionados al fútbol.

5) Cuando juega la Selección o en partidos importantes son los precios irracionales los que ahuyentan a los hinchas cautivos y atrae a los turistas.

6) El sistema del fútbol peruano ha colapsado en conjunto y nos encontramos en caída libre.

Ir a un Mundial no soluciona nada y de cara a la triste realidad de nuestro fútbol eso suena a utopía.

Entonces ¿fuimos buenos alguna vez? La respuesta es que si de 1969 a 1985 el Perú si bien no fue una potencia mundial, tuvo un fútbol que se ganó el respeto y admiración del mundo.

Debemos esperar que el sistema cambie y mejore, que se nombren nuevas autoridades y aparezcan nuevos dirigentes; que los clubes sean asumidos por empresas privadas que los gerencien con propiedad y transparencia.

Que los medios de comunicación se enfoquen en apoyar el fútbol como espectáculo y no como un negocio.

Pensemos que las cosas se dan por ciclos, que si tuvimos que esperar 40 años para asistir a un mundial y dejar que madure una generación excepcional de jugadores, estamos dentro del plazo normal.

Paciencia y buen humor.

martes, 9 de junio de 2009

REFUNDAR, REFUNDAR EL FUTBOL PERUANO



En estos momentos de desazón y decepción colectiva por la paupérrima participación y ubicación de la selección peruana de fútbol en el proceso eliminatorio para el mundial Sudáfrica 2010, debemos evitar caer en ese alud de críticas y sin razones que expresan los medios de comunicación y que espetan los hinchas con bien fundadas razones y tratar de esbozar lo que podría ser un proceso de refundación de nuestro fútbol.

No basta con exigir el inexorable e impostergable cambio de Manuel Burga sino garantizar que no lo suceda otro dirigente miembro de esa caterva de incapaces e indocumentados que medran del fútbol. Es el sistema integral del fútbol nacional el que ha colapsado y ello involucra no sólo a los directivos de la Federación sino de los clubes profesionales, agremiación de futbolistas, IPD, segunda división, ligas departamentales, Copa Perú, árbitros, academias de formación de menores, colegios, medios de comunicación, empresas, políticos y al hincha en general.

El proceso requeriría los siguientes pasos:

1) Reemplazar al presidente de la Federación Peruana de Fútbol por una persona de absoluto consenso entre los principales actores del fútbol (clubes y jugadores) a efectos que asuma el liderazgo del proceso de transcisión en una gestión de corto plazo. Fluyen para este cargo los nombres de Juan Carlos Oblitas, Alberto Tejada, Augusto Alvarez Rodrich, Teófilo Cubillas, Jorge Nicolini, Jaime Noriega como posible capitán y timonel de una etapa cero del proceso que debe tener la particularidad de ser muy breve y sin posibilidad de prórroga o extensión. Lo que se plantea es buscar un patriota vinculado al fútbol, con autoridad moral y reconocimiento general para comandar el muy complicado paso inicial del proceso.

2) El nuevo directorio de la Federación Peruana de Fútbol deberá nombrar una Comisión Reorganizadora del fútbol peruano que tendrá carácter multidisciplinario y que trabajará una propuesta de refundación del balompie nacional que aborde y enfoque todos los temas y aspectos relacionados al mejoramiento del mismo (técnicos, deportivos, económicos, administrativos, tributarios, legales, educativos, sociales, marketeros, medicinales, comunicativos, etc) y cuyo período de trabajo no podrá exceder de un año. Vencido el plazo la propuesta debería ser formalizada por una ley para su correcta aplicación.

3) Durante el período de trabajo de la Comisión Reorganizadora, el fútbol peruano debe ser declarado en emergencia lo que supondrá, de ser necesario, suspender la participación de los seleccionados nacionales en sus diferentes categorías y de los clubes profesionales, de toda participación internacional. Asimismo, el torneo local podría ser suspendido o llevarse a cabo en su más mínima expresión. Para tal efecto, la Federación Peruana de Fútbol, la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional y la Agremiación de Futbolistas, deberán estudiar previamente los mecanismos legales para garantizar la estabilidad y libertad de acción de los jugadores pudiéndose crear un fondo especial que permita sobre llevar este difícil período.

4) El período de ejecución y puesta en marcha del proceso de reorganización del futbol nacional tomará por lo menos 2 años, es decir, un total de 3 años a partir del inicio del proceso, que frente a los 25 de frustraciones y derrotas termina siendo altamente positivo. Dependerá mucho la forma en que se dará el cambio de Manuel Burga para saber si este proceso se hará con la venia de la FIFA o seremos desafiliados de la misma.

Se me ocurre que algunas de las siguientes ideas no deberìan quedar fuera de un proceso de refundación de nuestro fútbol:

i) Que las Asociaciones deportivas se conviertan en Sociedades mercantiles

ii) Que se establezca la obligatoriedad de los clubes profesionales de contar con divisiones menores en todas las categorías.

iii) Definir la obligatoriedad de un torneo anual de menores en todas las categorías, un Interescolar y la segunda división a nivel nacional.

iv) Fijar límites de edad en los jugadores de equipos profesionales. Aprobar el carácter obligatorio de alinear a por lo menos 3 jugadores de las categorías Sub15 a Sub 20. Limitar el número de jugadores extranjeros a 2 en cancha y 3 por equipo a la par de señalar requisitos mínimos para aceptar su contratación (edad, palmarés, presencia en selección, entre otros)

v) Prohibir que un canal de cable compre los derechos de transmisión del torneo local. Promover que el verdadero hincha del fútbol regrese a los estadios y disfrute de un doblete o triplete.

vi) Eliminar las canchas sintéticas y establecer un estándar mínimo de los campos de juego para acceder a la práctica del fútbol profesional.

vii) Prohibir el ingreso al estadio de las barras organizadas.


"Pero no nos van a escuchar ni nos van hacer caso y vamos a seguir con lo mismo. ¿Saben ustedes porqué? Porque a los que sabemos en este país no nos oyen, es decir, a los que realmente valemos, Nelson, no nos llaman".

Vicente Gonzáles Montolivo en el epílogo de sus inolvidables Charlas de Cafè.